Durante los últimos ocho años Julia Roberts se convirtió en madre, incursionó en Broadway (con "Three days of rain") y aportó las voces para una araña (en "La telaraña de Charlotte") y una hormiga (en "Ant Bully: las aventuras de Lucas"). Mañana, la cartelera de los cines tucumanos volverá a mostrar la esplendorosa sonrisa de la mayor estrella  femenina de Hollywood.
Famosa por su papel en "Mujer bonita", Roberts fue la primera actriz que cobró 20 millones de dólares por película y logró mantener el puesto a lo largo de los años. Ahora, a los 42, casada con el camarógrafo Danny Moder y con tres hijos, la ganadora del premio Oscar -por su papel en "Erin Brockovich"- vuelve a brillar en "Comer, rezar, amar", una película basada en el exitoso libro homónimo de Elizabeth Gilbert, en el que comparte el rol protagónico con el español Javier Bardem.
"No es que hiciera esta película y, de repente, me pusiera a practicar hinduismo", explicó Roberts recientemente. La actriz, que recibió el 20 de septiembre el Premio Donostia del 58° Festival de Cine de San Sebastián, interpreta en "Comer, rezar, amar" a la propia Gilbert que, tras divorciase, emprende un viaje cultural y espiritual para encontrarse a sí misma. Recorre Italia, India y Bali, donde conoce a un empresario brasileño, interpretado por Bardem.
Sobre algunas noticias publicadas acerca de su supuesta conversión repentina al hinduismo, Roberts dejó en claro que esa religión forma parte de su vida desde hace mucho tiempo. "Desgraciadamente, en la época de internet, Twitter, chats y todo lo demás, las cosas se distorsionan", comentó. Y recalcó que, a diferencia de la protagonista de su última película, ella no está dispuesta a hacer ningún cambio en su propia vida.
Nombrada de nuevo este año la mujer más bella del mundo por la revista "People", Roberts insistió que el ingrediente secreto para la belleza es ser feliz. Así de simple. Y consideró que comer, rezar y amar, las tres actividades a las que alude el título del filme, son tres cosas que el hombre necesita para vivir y para ser feliz. "Es como si fueran una sola entidad", opinó.
En la cúspide de Hollywood desde la década del 90, Roberts explicó que es capaz de combinar su vida personal con su trabajo gracias a mucho respaldo y ayuda. "Aunque hay algunos días mejores que otros", puntualizó.

Sin lujos

La película se inscribe en el tan vigente subgénero made in Hollywood de comedia romántica con marcado protagonismo femenino, pero se diferencia en no poner el acento en el alocado lujo, consumismo y derroche -al estilo de las banales féminas de "Sex and the city"-, sino (aunque con cierta ingenuidad) en una búsqueda interior que incluye una cuota de solidaridad y de misticismo new age.
Con un generoso presupuesto de 60 millones de dólares, que permitió la presencia de megaestrellas como Roberts y Bardem, la historia transcurre en bellos exteriores turísticos, registrados por la cámara de Robert Richardson, responsable de la fotografía de filmes relevantes, como "El aviador" y "JFK". Las críticas no fueron positivas, pero los fans reventaron la taquilla.

Una persona muy distinta

Parte del desafío para la alta y delgada Julia Roberts fue ganar peso, ya que durante el rodaje sólo subió 4,5 kilos. En Roma, debió devorar para una escena ocho trozos de pizza en una hora. En otra ocasión tuvo que comer seis platos de pasta, disfrutando de cada bocado. Tras el rodaje, la actriz admitió que terminó la película sintiéndose una persona distinta. "Comí, recé y amé. Como dice el título", confesó.